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El invierno empieza mañana y, con el termómetro rozando el bajo cero y el sol casi como un buen recuerdo, un jardín lleno de colores parece una tarea imposible. Sin embargo, hay alternativas para darles una vuelta a las macetas llenas de hojas secas.

El frío no es el mejor aliado para la siembra directa, por eso siempre es mejor comprar plantines o armarlos en algún lugar templado de la casa. Se pueden hacer en macetas perforadas en su base para que el agua drene correctamente. “Lo ideal es colocar una capa de piedritas o leca y luego la tierra fértil. Siempre se obtienen mejores resultados si se la mejora con fertilizante, arena o perlitas”, recomienda la paisajista Milagros Pieroni. Una vez llena, se hace un hoyito con una pala o una cuchara, se riega con un poco de agua, se colocan las semillas y se tapa con más tierra. “Es importante no apelmazar la tierra arriba de las semillas”, aconseja Rafael Rossi, jardinero y viverista.

Una vez terminado el plantín, lo mejor es colocarlo en un lugar de la casa que le dé sol, pero que esté al abrigo de las heladas de invierno. Se puede pasar al jardín, la terraza o el balcón una vez que la planta esté formada. Un paquete de semillas se consigue desde $ 5. Los plantines hechos arrancan en $ 10. Hay que tener en cuenta que se precisan varias para armar un cantero. La mayoría de los viveros ofrece descuentos por cantidad si se compran cajones de 10 o 20 plantines. ¿Qué especies elegir? “Al planificar un espacio verde siempre es mejor pensar en todas las estaciones y no colocar todas juntas las plantas que florecen en una misma estación para evitar que queden rincones vacíos”, agrega Pieroni.

El invierno es un buen momento para las plantas de follaje, como los arbustos y los árboles pequeños. Las ardisias aseguran color todo el año: forman pequeños arbustos que en esta época del año dan unos frutos colorados y en el verano, flores blancas y perfumadas. Las acacias son una buena solución para cubrir grandes espacios. Sus hojas son verdes y grandes y dan buen reparo, aún en los meses más fríos.

Las flores son las reinas indiscutidas del jardín. Muchas logran su esplendor en el invierno. ¿Cuáles?. Las violetas de los Alpes son un clásico. Crecen mejor cuánto más frío reciben, por eso lo mejor es colocarlas en el exterior, en rincones frescos y húmedos. Algunos jardineros colocan pequeños trocitos de hielo en la tierra para darles más vigor. La estrella federal también es típica del frío. Da una flor de color rojo intenso y unas hojas verde inglés, por eso su imagen recuerda la deco navideña. Hay que colocarla en rincones bien luminosos y que mantengan una temperatura entre 20 y 26 grados, y no dejarla directamente en el exterior sino detrás de una ventana o en invernadero.

La cineraria da pequeñas flores con un centro blanco y pétalos que van del rosado al bordó. Necesita luz, pero no sol directo, por eso si se coloca en el exterior, se debe plantar en un lugar de sombra media. Los crisantemos dan unos botones de pétalos finitos, simples o dobles. Los más comunes son los amarillos, pero su gama de colores va del banco al azul. La col ornamental no da flores, pero sus hojas crecen en sentido envolvente, como un repollo, y son de un color violeta intenso, que realza rincones. Necesita sol directo. Los pensamientos resisten muy bien el frío del exterior. Son ideales para armar canteros o plantar en macetas. Otros que dan color en junio y julio son los narcisos y los tulipanes. Las dos variedades se plantan desde un bulbo. Precisan humedad. Por eso conviene regarlos bien y no exponerlos en rincones ventosos. Sus tonos van desde el naranja intenso hasta el púrpura. ¿Quién dijo que el invierno no tenía color?

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